• 🧠 Cuaderno 1 – Forenses.net

    ¿Por qué hablar de “energía” en ética y Crimiatría?

    En física, la energía es la capacidad de producir cambios.
    Un cuerpo en movimiento, una carga eléctrica, un muelle comprimido…
    Todos “tienen energía” porque pueden transformar la realidad.

    En Crimiatría Psicoética parto de una intuición semejante:

    > También la vida moral del sujeto puede pensarse como un sistema de
    energía ética, que se orienta, se degrada o se eleva.

    No se trata de “medir la bondad en vatios”, sino de disponer de un lenguaje formal que nos permita describir mejor la relación entre:

    carácter,

    valores,

    y conducta antisocial / criminógena.

    1. La fórmula de partida: E = ½·m·v²

    La física clásica usa una expresión muy simple para la energía cinética:

    >

    m = masa (cuánto “cuerpo” entra en juego).

    v = velocidad (cómo de rápido se mueve).

    v² indica que pequeños cambios en v producen grandes cambios en E.

    Lo que me interesa no es la física en sí, sino la estructura lógica:

    una parte cuantitativa (m),

    una parte dinámica (v),

    una relación no lineal (v²) que dispara el efecto de la dinámica.

    2. Trasladar la estructura a la ética

    Si damos el salto a la Crimiatría:

    existe un “cuánto interno”: el carácter psicoético, la estructura de valores del sujeto;

    y existe un “cómo actúa”: el modo en que se ponen en marcha esos valores o contravalores.

    De ahí nace una ecuación psicoética análoga:

    >

    M = masa psicoética del individuo.

    V = vector de valor que describe la acción concreta.

    Este Cuaderno 1 no pretende cerrar definiciones, sino fijar la intuición central:

    > La energía ética de un acto depende tanto de quién es el sujeto (M)
    como de cómo y hacia dónde actúa (V).

    3. Lo que NO estamos haciendo

    Esta analogía no pretende:

    reducir la ética a física,

    ni inventar un “aparato” que mida Joules de bondad.

    Lo que se propone es:

    un marco conceptual para pensar la conducta antisocial y la exelcitud moral,

    un lenguaje que permita construir, con el tiempo, instrumentos crimiátricos medibles.

    4. Hacia la Ley de Conservación de la Energía Ética (LCEE)

    Sobre esta base se formula la hipótesis de la Ley de Conservación de la Energía Ética (LCEE):

    la energía psicoética no se destruye,

    se orienta, se transduce, se degrada o se restituye,

    puede encarnarse en crimia (conducta antisocial),

    o elevarse hacia estados de exelcitud (santidad, heroísmo moral).

    Los siguientes cuadernos se dedicarán a precisar:

    qué significa M en términos de carácter acrimiónico, axiónico o crimiónico,

    qué significa V como vector de valor del acto,

    y cómo todo ello se relaciona con la Escala de Polaridad Ética (EPE)
    y el Índice de Predisposición Crimiátrica (IPC).

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