• 🧠 Cuadernos de Energía Ética (7/…)
    Principio de Transducción Psicoética

    De la energía interna al acto y al entorno

    1. De la LCEE a la Transducción Psicoética

    En los cuadernos anteriores hemos ido armando el modelo etónico:

    Mψ (massa psicoética): estructura del carácter según la EPE, combinando:

    componente acrimiónica (K⁻: orientación ética positiva / protectora),

    componente axiónica (Kφ: neutral / inestable),

    componente crimiónica (K⁺: desvío ético negativo).

    Vₒ (volitio): voluntad en acto, orientada hacia valores o contravalores, con dirección e intensidad.

    Eψ (energía psicoética del acto), con:

    signo:

    Eψ⁻ → acrimiónica (protección, justicia, reparación),

    Eψφ → axiónica (indiferencia, ambivalencia, apatía),

    Eψ⁺ → crimiónica (daño, abuso, instrumentalización del otro);

    magnitud: baja / media / alta.

    En el Cuaderno 6 formulé la Ley de Conservación de la Energía Ética (LCEE):

    La energía psicoética de los actos no se destruye:
    se conserva, se transduce, se transfiere o se degrada
    en el sujeto y en su entorno.

    Este Cuaderno 7 hace zoom en una pieza de esa ley:
    el Principio de Transducción Psicoética, es decir, cómo se mueve la energía ética desde el interior del sujeto hasta sus actos, sus vínculos y las estructuras que habita.

    2. Qué es la Transducción Psicoética

    En física/biología, transducción es transformar una forma de energía en otra (luz → impulso nervioso, química → movimiento…).
    Traído a la Crimiatría Psicoética:

    Transducción Psicoética =
    el proceso por el cual la energía psicoética (Eψ) generada en el interior del sujeto
    (afectos, intenciones, decisiones)
    se transforma en otras formas de Eψ: conductual, relacional, simbólica o estructural.

    Un resentimiento que termina en agresión;
    una culpa bien trabajada que se convierte en reparación;
    una admiración que se vuelve imitación activa de un modelo ético;
    una indiferencia que acaba siendo silencio cómplice.

    En todos los casos, la energía:

    no se queda en lo puramente “psicológico”,

    se traduce en decisiones, comportamientos, relaciones y climas.

    Enunciado abreviado del principio:

    Toda energía psicoética generada en un sujeto tiende a cambiar de forma y de canal
    (interno/externo, afectivo/conductual, individual/colectivo),
    manteniendo su orientación acrimiónica, axiónica o crimiónica
    mientras no haya una verdadera reorientación crimiátrica.

    3. Niveles de transducción: del sujeto al sistema

    Podemos distinguir, de manera operativa, cuatro niveles:

    1️⃣ Intrapsíquico
    De la vivencia interna a la decisión:

    emoción → interpretación → decisión (Vₒ) → Eψ.
    La Mψ (proporción acrimi/axio/crimio) filtra y reorganiza este proceso.

    2️⃣ Conductual
    De la decisión al acto observable:

    palabras, gestos, omisiones relevantes, conductas abiertas.
    La Eψ se hace visible y deja huella tanto en el sujeto como en su entorno.

    3️⃣ Interpersonal
    De un sujeto a otros:

    imitación, contagio emocional, presión de grupo, liderazgo.
    La Eψ de una persona puede “tirar” de la de los demás, en clave acrimiónica o crimiónica.

    4️⃣ Estructural o simbólico
    De las prácticas a las estructuras:

    repetición de Eψ en un contexto → normas informales, culturas de grupo, estilos institucionales.
    Lo que era una conducta se convierte en “así se hacen aquí las cosas”.

    Mψ, Vₒ y Eψ vistos desde la transducción:

    Mψ: depósito estructural donde se acumula la historia de Eψ (acrimi/axio/crimio).

    Vₒ: llave que decide hacia dónde se canaliza la energía en cada situación.

    Eψ: energía de cada acto, que vuelve al sistema y reconfigura Mψ, vínculos y estructuras.

    4. Cadenas acrimiónicas, axiónicas y crimiónicas

    La Transducción Psicoética se aprecia especialmente cuando miramos cadenas:

    Cadenas acrimiónicas (Eψ⁻ encadenada)
    decisiones de protección, reparaciones reales, defensa del vulnerable, asunción de responsabilidades.
    → refuerzan la zona acrimi (K⁻), bajan riesgo, generan climas protectores.

    Cadenas crimiónicas (Eψ⁺ encadenada)
    abusos, instrumentalización del otro, violencia normalizada, corrupción sostenida.
    → refuerzan la zona crimio (K⁺), elevan el IPC, enferman entornos.

    Cadenas axiónicas (Eψφ encadenada)
    indiferencia, apatía, “no te metas”, cinismo suave.
    → generan entropía moral, debilitan la sensibilidad y preparan el terreno para Eψ⁺ más intensa.

    La LCEE diría:
    nada de esto se evapora.
    Cada Eψ encadenada deja rastro en Mψ y en los sistemas donde el sujeto vive.

    5. Dos casos tipo (esbozados)

    🟥 Caso A – Cadena crimiónica en joven vulnerable

    Mψ inicial: predominio axiónico (Kφ), familia negligente.

    Entrada en grupo con líder fuertemente crimiónico (K⁺).

    De la burla “inocente” → a la agresión → a la participación activa en delitos.

    La Eψ⁺ se transduce de intrapsíquico a conductual, interpersonal y grupal.

    Lectura:
    la cadena de transducción crimiónica reconfigura Mψ y eleva el IPC.
    No es sólo “lo que ha hecho”, sino lo que se ha ido convirtiendo.

    🟩 Caso B – Cadena acrimiónica rehabilitadora

    Interno con historia de Eψ⁺ alta.

    Proceso crimiátrico: toma de conciencia, asunción de culpa, actos de reparación.

    Comienza a generar Eψ⁻ baja (gestos pequeños), que se repite y gana magnitud.

    Cambio progresivo de la transducción dominante: de daño a protección.

    Lectura:
    ya no hablamos sólo de “buena conducta penitenciaria”,
    sino de cadena acrimiónica consistente que reestructura Mψ.

    6. Herramienta mínima de lectura

    Para uso práctico (casos, informes, docencia), basta con una ficha sencilla:

    Elige 5–7 actos clave de la trayectoria de un sujeto.

    Para cada uno, anota:

    contexto y tipo de acto,

    Mψ estimada (acrimi/axio/crimio),

    Vₒ (qué decide hacer, hacia quién, con qué intención),

    Eψ (signo y magnitud).

    Observa:

    ¿predomina una cadena acrimiónica, axiónica o crimiónica?

    ¿dónde hay puntos de inflexión?

    ¿qué papel han tenido la familia, el grupo, la institución?

    No es todavía un instrumento cuantitativo, pero entrena a ver las vidas en clave de transducción y conservación de energía ética.

    7. Cierre

    El Principio de Transducción Psicoética nos deja una idea fuerza:

    Lo que una persona es, siente y decide por dentro
    no se queda ahí:
    se convierte en actos, relaciones y estructuras.

    Para la Crimiatría Psicoética esto significa:

    mirar más allá del tipo penal,

    distinguir cambios superficiales de cambios profundos en Mψ,

    y diseñar intervenciones que no sólo “contengan el daño”,
    sino que reorienten la energía ética del sujeto y de su entorno.

    Esta versión abreviada del Cuaderno 7 puede servir como base de trabajo en el grupo.
    A partir de aquí, podemos ir aportando casos, matices y críticas para seguir afinando la futura Ley de Transducción de la Energía Psicoética (LTEP).

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