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Manuel Angel Nicolas Cuevas ha actualizado una entrada en el grupo Crimiatría y Energía Ética [Cuadernos de Energía Ética (Proyecto EPE–LCEE)]
hace 2 horas, 53 minutos🧠 Cuadernos de Energía Ética (8/…)
Principio de Transferencia PsicoéticaDe un sujeto a otro: cómo circula la energía moral en sistemas humanos
0. Introducción: de la transducción a la transferencia
En los cuadernos anteriores hemos ido construyendo el armazón mínimo para poder hablar de dinámica psicoética en sentido fuerte:
La Ley de Conservación de la Energía Ética (LCEE) (C/6) formuló una hipótesis central:
la energía psicoética no se destruye;
se conserva, se transduce, se transfiere o se degrada
en el sujeto y en su entorno.La definición de Mψ (massa psicoética) permitió entender el carácter como estructura energética interna, distribuida entre tres componentes:
acrimiónico (K⁻) → orientación protectora,
axiónico (Kφ) → neutral / ambivalente,
crimiónico (K⁺) → orientación dañina / desviada.
La Eψ (energía psicoética) se definió como la energía moral que se libera en cada decisión-acto, con signo (Eψ⁻, Eψφ, Eψ⁺) y magnitud (baja, media, alta).
En el Cuaderno 7 se introdujo el Principio de Transducción Psicoética, centrado en describir cómo la energía psicoética cambia de forma dentro de la misma biografía:
de afectos a decisiones, de decisiones a actos, de actos a vínculos y estructuras.La Transducción Psicoética respondía a la pregunta:
¿Cómo pasa lo que llevo dentro
a lo que hago, a cómo me vinculo
y al entorno que voy generando?El presente cuaderno desplaza el foco un paso hacia fuera.
No nos preguntamos solamente cómo la energía psicoética circula dentro del sujeto, sino:¿Cómo la energía psicoética de unos sujetos
termina influyendo, directa o indirectamente,
en la energía psicoética de otros?A este fenómeno lo llamamos Transferencia Psicoética.
El objetivo de este cuaderno es triple:
Formular una definición operativa de la Transferencia Psicoética dentro de la Crimiatría Psicoética.
Enunciar el Principio de Transferencia Psicoética como pieza específica de la LCEE.
Describir los niveles básicos de transferencia (intrapersonal en el tiempo, conductual, interpersonal y estructural), preparando el terreno para instrumentos de lectura crimiátrica y para la futura Ley de Conductancia Psico-Social (LCPS).
Mientras que la Transducción Psicoética se ocupa del “recorrido interno” de la energía moral, la Transferencia Psicoética se ocupa de su recorrido entre sujetos y sistemas. Ambas, juntas, completan el mapa dinámico de la LCEE.
1. Qué es la Transferencia Psicoética
1.1. Analogías físicas: conducción, inducción y camposEn física sabemos que la energía no sólo se transforma, sino que también circula.
Algunas imágenes que nos sirven como analogía:En la conducción térmica, el calor pasa de un cuerpo a otro cuando existe contacto y diferencia de temperatura.
En la inducción electromagnética, un campo en movimiento puede generar corrientes en otro sistema sin contacto directo.
En los campos gravitatorios o electromagnéticos, los cuerpos se influyen mutuamente por el simple hecho de compartir un mismo espacio de interacción.
Sin tecnicismos, la idea de fondo es sencilla:
hay sistemas que no sólo cambian por dentro,
sino que además influyen en otros,
facilitando o dificultando el paso de la energía.La Crimiatría Psicoética toma esta intuición como metáfora de trabajo:
también en los sistemas humanos existe una circulación de energía, no sólo emocional, sino psicoética.1.2. Definición operativa en Crimiatría Psicoética
En el marco de la LCEE, podemos definir la Transferencia Psicoética así:
Transferencia Psicoética es el conjunto de procesos por los que la energía psicoética (Eψ) generada en un sujeto o sistema
influye, modula o modifica la energía psicoética de otros sujetos o sistemas,
a través de actos, vínculos, modelos, estructuras y contextos compartidos.No se trata sólo de “contagio emocional” (placer, miedo, euforia), ni sólo de transmisión de normas.
La Transferencia Psicoética apunta a algo más concreto:cómo las cadenas de Eψ⁺ crimiónica (daño, abuso, instrumentalización) o de Eψ⁻ acrimiónica (protección, reparación, justicia)
terminan reorganizando la Mψ de otros sujetos (acrimi/axio/crimio)
y condicionando su Vₒ (volitio) y su historia posterior de decisiones.
Algunos ejemplos intuitivos:
Un líder con fuerte componente crimiónico en su Mψ, que normaliza el desprecio y la violencia, puede iniciar cadenas de Eψ⁺ que se reproducen en miembros del grupo: se transfieren sus criterios, su estilo y su tolerancia al daño.
Una figura acrimiónica sólida (educador, referente moral, compañero de celda rehabilitado) puede generar cadenas de Eψ⁻ que otros incorporan: se transfieren hábitos de cuidado, responsabilidad y reparación.
Entornos dominados por Eψφ (indiferencia, cinismo suave, “aquí mejor no te metas”) producen una Transferencia Psicoética axiónica: quien llega con cierta sensibilidad puede ir apagando su reacción moral hasta volverse neutro o permisivo ante la injusticia.
En todos los casos hay algo en común:
la energía psicoética de unos deja de ser “asunto privado”
y pasa a formar parte del campo psicoético compartido,
modulando la energía y las opciones de otros.1.3. Enunciado del Principio de Transferencia Psicoética
Podemos enunciarlo así, en versión cualitativa:
Principio de Transferencia Psicoética
En todo sistema humano, la energía psicoética (Eψ) producida por sujetos y estructuras
tiende a transferirse a otros sujetos y subsistemas
a través de actos, vínculos y contextos,
modulando su massa psicoética (Mψ), su volitio (Vₒ) y sus decisiones posteriores,
en la medida en que exista conductancia psicoética suficiente
(es decir, canales efectivos para que esa influencia circule).Este enunciado contiene tres ideas clave:
La energía psicoética es influenciable: nadie configura su Mψ en un vacío; siempre hay huellas recibidas.
La transferencia no es homogénea: depende del tipo de vínculo, de la intensidad de la relación, del estatus, del contexto institucional, etc.
El signo de la energía se transmite:
cadenas dominadas por Eψ⁺ tienden a generar climas crimiónicos,
cadenas dominadas por Eψ⁻ tienden a generar climas acrimiónicos,
cadenas dominadas por Eψφ consolidan entornos axiónicos de indiferencia.
La Transferencia Psicoética no niega la responsabilidad individual, pero sí afirma que la responsabilidad se ejerce siempre en un campo psicoético ya cargado por otros.
1.4. Relación con LCEE, VTS y futura LCPS
Dentro del sistema general de Crimiatría Psicoética:
La LCEE es la ley marco: afirma que la energía ética no se destruye, sino que:
se conserva (en Mψ y en las estructuras),
se transduce (C/7: cambia de forma dentro de la biografía),
se transfiere (C/8: pasa entre sujetos y sistemas),
o se degrada (entropía moral).
La Transducción Psicoética describe el movimiento intrabiográfico de Eψ.
La Transferencia Psicoética describe el movimiento interbiográfico e intersistémico de Eψ.
La noción de conductancia psicoética abre el puente hacia:
el VTS (Voluntas Tiesocialis), que estudia cómo la voluntad individual se vincula a la trama social,
y la futura Ley de Conductancia Psico-Social (LCPS), que deberá describir de forma más técnica:
qué contextos facilitan la circulación de Eψ⁺ o Eψ⁻,
y cuáles la frenan, la neutralizan o la reorientan.
En este sentido, la Transferencia Psicoética es la pieza que permite pasar:
de la biografía individual,
a la lectura de redes, grupos e instituciones como sistemas que amplifican, amortiguan o reconvierten energía psicoética. 1.5. Esquema formal inicial de la Transferencia Psicoética
Para dotar al Principio de Transferencia Psicoética de una primera formulación operativa, es necesario recordar brevemente la ecuación básica de la energía psicoética de un acto.
En el marco de la Crimiatría Psicoética, la energía psicoética liberada por un sujeto A en un acto concreto se expresa, de forma análoga a la energía cinética, como:
𝐸
𝜓
𝐴
=
1
2
𝑀
𝜓
𝐴
(
𝑉
𝑜
𝐴
)
2
E
ψA
=
2
1
M
ψA
(V
oA
)
2donde:
𝑀
𝜓
𝐴
M
ψA
= massa psicoética del sujeto A
(estructura acrimi/axio/crimio ya evaluada mediante la EPE);𝑉
𝑜
𝐴
V
oA
= volitio de A en ese acto
(intensidad y dirección de la voluntad en situación).Para incorporar el signo ético del acto, introducimos un factor
𝑆
𝜓
𝐴
S
ψA
, que codifica la orientación de la energía:
𝑆
𝜓
𝐴
=
−
1
S
ψA
=−1 → Eψ⁻ acrimiónica (orientación protectora / reparadora),
𝑆
𝜓
𝐴
=
0
S
ψA
=0 → Eψφ axiónica (indiferente / ambivalente),
𝑆
𝜓
𝐴
=
+
1
S
ψA
=+1 → Eψ⁺ crimiónica (orientación desviada / dañina).
La expresión completa queda así:
𝐸
𝜓
𝐴
=
𝑆
𝜓
𝐴
1
2
𝑀
𝜓
𝐴
(
𝑉
𝑜
𝐴
)
2
E
ψA
=S
ψA
2
1
M
ψA
(V
oA
)
2Esta ecuación describe la energía psicoética generada por A, pero todavía no dice nada de cómo esa energía influye en otros. Para ello es necesario introducir el concepto de energía psicoética transferida.
1.5.1. Energía psicoética transferida de A a B
Sea B un segundo sujeto (o subsistema) que se halla dentro del campo de influencia de A. La energía psicoética transferida de A hacia B en un acto o secuencia de actos puede representarse como:
𝑇
𝜓
𝐴
𝐵
=
𝜆
𝐴
𝐵
𝐸
𝜓
𝐴
T
ψAB
=λ
AB
E
ψA
es decir,
𝑇
𝜓
𝐴
𝐵
=
𝜆
𝐴
𝐵
𝑆
𝜓
𝐴
1
2
𝑀
𝜓
𝐴
(
𝑉
𝑜
𝐴
)
2
T
ψAB
=λ
AB
S
ψA
2
1
M
ψA
(V
oA
)
2donde:
𝑇
𝜓
𝐴
𝐵
T
ψAB
= energía psicoética efectivamente transferida de A a B;
𝜆
𝐴
𝐵
λ
AB
= coeficiente de transferencia psicoética entre A y B
(0 ≤
𝜆
𝐴
𝐵
λ
AB
≤ 1), que resume la conductancia psicoética del vínculo:
fuerza de la relación, grado de autoridad o liderazgo de A, vulnerabilidad de B, frecuencia de exposición, etc.Así, la Ley de Transferencia Psicoética, en su versión mínima, puede enunciarse formalmente como:
𝑇
𝜓
𝐴
𝐵
∝
𝐸
𝜓
𝐴
modulada por
𝜆
𝐴
𝐵
T
ψAB
∝E
ψA
modulada porλ
AB
Cuanto mayor sea la energía psicoética de A en un sentido determinado (acrimi, axio o crimio) y mayor sea el coeficiente de transferencia psicoética entre A y B, mayor será la cantidad de energía que pasa a formar parte del campo psicoético de B.
1.5.2. Conservación simple en un sistema A–B
Si, en una primera aproximación, se ignora el efecto de la entropía moral (que será objeto de desarrollo específico en el Cuaderno 9), puede plantearse un esquema de conservación simple en el subsistema formado por A y B:
Después de la interacción, A conserva una parte de su energía psicoética inicial y B incorpora la porción transferida:
𝐸
𝜓
𝐴
′
=
𝐸
𝜓
𝐴
−
𝑇
𝜓
𝐴
𝐵
E
ψA
′
=E
ψA
−T
ψAB
𝐸
𝜓
𝐵
′
=
𝐸
𝜓
𝐵
+
𝑇
𝜓
𝐴
𝐵
E
ψB
′
=E
ψB
+T
ψAB
De este modo:
𝐸
𝜓
𝐴
′
+
𝐸
𝜓
𝐵
′
=
𝐸
𝜓
𝐴
+
𝐸
𝜓
𝐵
E
ψA
′
+E
ψB
′
=E
ψA
+E
ψB
La energía psicoética total del sistema A–B se mantiene constante: no se destruye, sino que se redistribuye. En términos crimiátricos, esto significa que:
parte de la energía psicoética producida por A
pasa a formar parte de la biografía ética de B,
modulando su massa psicoética
𝑀
𝜓
𝐵
M
ψB
y su futura volitio
𝑉
𝑜
𝐵
V
oB
;
el resto permanece en A (reforzando o erosionando su propio Mψ, según el signo de Eψ) o, como se estudiará más adelante, puede degradarse en forma de entropía psicoética.
Este esquema formal inicial no pretende agotar la complejidad de la Transferencia Psicoética, pero ofrece un primer marco cuantificable coherente con la LCEE: la energía psicoética de los actos se conserva y redistribuye en el campo psicoético compartido, en función del vínculo (λ), del signo (Sψ) y de la massa psicoética implicada (Mψ).
