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Manuel Angel Nicolas Cuevas ha publicado una actualización
hace 1 mes, 1 semanaCrimioperfilación Psicoetónica: el Carácter Argósico
Manuel Ángel Nicolás Cuevas
Especialistas en Perfilación Criminal
Forenses.ñet1. Definición, origen estructural y raíz axiológica
El término argósico procede del griego ἀργός (argós), que designa lo inactivo, lo que no obra, lo que permanece sin ejecución. En la Crimioperfilación Psicoetónica, el carácter argósico no describe una simple pereza conductual, apatía circunstancial o desinterés ocasional, sino una estructura psicoética estable en la que la inacción se convierte en modalidad operativa de daño.
El argósico es un carácter plenamente crimiónico. Opera con cargas K⁺, no mediante descarga agresiva directa, sino a través de una inhibición deliberada de la acción moral. Su K⁺ no se manifiesta como ataque, imposición o confrontación, sino como retención ética, bloqueo de la intervención y suspensión consciente del deber de actuar.
Desde el punto de vista crimiátrico, este carácter se define por:
Presencia de K⁺ latente e inhibida.
Bloqueo funcional de K⁻ (empatía suspendida).
Uso instrumental de una neutralidad aparente (K^φ) como máscara legitimadora.
El argósico no actúa contra el bien:
actúa dejando que el bien se pierda.Aunque esta formulación es original, su estructura encuentra paralelos en la tradición ética: la injusticia por omisión ya advertida por Aristóteles, el pecado de omisión en la moral clásica o la banalidad del mal descrita por Arendt. La Crimiatría permite, sin embargo, fijar esta figura como configuración criminógena autónoma, especialmente peligrosa en contextos institucionales y estructurales.
2. Manifestaciones conductuales, narrativas y simbólicas
El carácter argósico se manifiesta de forma discreta, socialmente tolerada y frecuentemente invisibilizada. No irrumpe, no impone, no confronta. Permanece.
En el plano conductual, el argósico presenta:
Evitación sistemática del conflicto moral.
Retraso o bloqueo de decisiones éticamente exigibles.
Delegación indefinida de responsabilidades.
Pasividad funcional ante situaciones de abuso, injusticia o deterioro.
Esta pasividad no es ingenua ni involuntaria: es operativa.
En el plano narrativo, el sujeto argósico construye un discurso legitimador de su inacción, mediante fórmulas recurrentes:
“No es asunto mío.”
“No me corresponde.”
“No puedo hacer nada.”
“Siempre ha sido así.”
“No merece la pena complicarse.”
Estas narrativas permiten al sujeto desvincularse moralmente del daño, manteniendo una imagen de corrección o neutralidad mientras la carga K⁺ se expresa por omisión.
Simbólicamente, el argósico encarna al testigo inmóvil, al profesional que “cumple mínimos”, al funcionario indiferente, al observador que normaliza el daño por silencio reiterado. Su peligrosidad no reside en lo que hace, sino en lo que decide no hacer.
3. Diagnóstico estructural y rasgos morfológicos
El diagnóstico del carácter argósico exige una lectura fina, ya que su estructura no se expresa mediante signos de agresión abierta, sino a través de marcadores de inhibición, contención y retirada moral, compatibles con una K⁺ no descargada.
Desde el análisis psicoetónico se observa:
K⁺ inhibida, retenida como no-acción.
Bloqueo deliberado de K⁻, no por frialdad emocional, sino por desvinculación ética.
Neutralidad funcional (K^φ) utilizada como coartada moral.
Rasgos morfológicos del Argósico puro
En términos morfopsicológicos, el Argósico puro presenta rasgos de economía expresiva y control inhibitorio, no de vacío energético:
Rostro aparentemente relajado, pero con microtensiones persistentes en mandíbula y labios.
Mandíbula cerrada, sin proyección agresiva, pero tampoco flácida: contención.
Mirada evasiva o lateral, evitando el compromiso visual directo.
Boca recta o levemente descendente, sin expresión empática espontánea.
Gestualidad mínima y controlada, reducción consciente del movimiento expresivo.
Postura corporal estable y acomodada, que transmite permanencia y resistencia al cambio.
La ausencia de dureza visible no indica ausencia de K⁺, sino K⁺ retenida.
El argósico contiene donde otros descargan.Combinaciones diádicas frecuentes
Argósico + Pleonéctico (A+P)
La omisión se pone al servicio del beneficio propio. El sujeto no actúa mientras la acumulación avanza.Argósico + Narcisógeno (A+N)
La retirada protege la imagen. No intervenir evita exposición o desgaste simbólico.Argósico + Fotoneroso (A+F)
Inacción teñida de resentimiento: se deja caer al otro sin intervenir.Estas combinaciones confirman que la pasividad argósica no es neutra, sino funcionalmente crimiónica.
4. Activadores y entornos criminógenos
El carácter argósico no requiere activadores intensos: se despliega por defecto en contextos que premian la omisión.
Activadores funcionales
Ambigüedad normativa.
Difusión jerárquica de responsabilidades.
Falta de control externo.
Normalización cultural del “no te metas”.
Entornos criminógenos
Burocracias opacas.
Instituciones con cultura de silencio.
Organizaciones donde actuar tiene coste y no actuar no.
Sistemas administrativos lentos y despersonalizados.
Cuando estos contextos se estabilizan, la omisión deja de ser individual y se convierte en estructura.
5. Apraxía argósica y acción por omisión
Para comprender plenamente la peligrosidad del carácter argósico es necesario distinguir entre carácter, estado y modo de acción.
La apraxía argósica designa el estado funcional de no-acción operativa propio del argósico. No es incapacidad ni negligencia ocasional, sino una posición activa de retirada, sostenida narrativamente y reforzada por la ausencia de consecuencias inmediatas.
Cuando esta apraxía produce efectos causales —esto es, cuando la no-acción permite, consolida o agrava un daño— nos encontramos ante una modalidad específica de acción por omisión, que en terminología griega rigurosa se expresa como:
πρᾶξις δι’ ἀπραξίαν
(praxis di’ apraxían) — acción mediante inacciónDesde la Crimiatría, esta configuración se define como crimia argósica por omisión: daño estructural producido no por agresión, sino por inhibición ética reiterada.
6. Conclusión
El carácter argósico representa una de las formas más subestimadas de crimia contemporánea. No hiere directamente, pero permite que el daño ocurra, se prolongue y se normalice.
En sociedades complejas, gran parte del daño no procede de quienes actúan mal, sino de quienes deciden no actuar bien. Donde nadie actúa, el mal no necesita fuerza: solo tiempo.
Bibliografía
Aristóteles. Ética a Nicómaco. Gredos.
Bandura, A. (1999). Moral Disengagement in the Perpetration of Inhumanities.
Arendt, H. (1963). Eichmann in Jerusalem.
Ricoeur, P. (1990). Soi-même comme un autre.
Le Senne, R. (1945). Traité de Caractérologie.Etiquetas
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