• Manuel Angel Nicolas Cuevas ha publicado una actualización

    hace 2 semanas, 5 dias

    El suceso ferroviario de Adamuz
    Un análisis de sujetos criminológicos en el ámbito de la red ferroviaria desde la CCA.
    Los hechos ocurridos en el entorno ferroviario de Adamuz han sido presentados inicialmente como un accidente. Desde la Criminología de la Conducta Antisocial (CCA), este tipo de sucesos no se analiza únicamente desde el resultado final, sino desde la estructura funcional del sistema ferroviario y las conductas, decisiones u omisiones que pueden haber intervenido en la generación del daño.

    Este análisis no prejuzga, no imputa y no sustituye a la investigación judicial. Su objetivo es ordenar el campo de responsabilidad criminológica, delimitando qué tipos de sujetos pueden resultar relevantes y en qué plano, dentro de una infraestructura compleja como la red ferroviaria.

    1. El sistema ferroviario como estructura criminógena potencial
    La red ferroviaria no es un mero soporte técnico: es una estructura organizativa jerarquizada, en la que confluyen:
    decisiones técnicas, protocolos administrativos, criterios presupuestarios y orientaciones político-gubernamentales.

    Desde la CCA, el daño grave raramente es atribuible a un único punto del sistema, sino a una cadena de conductas distribuidas.

    2. Sujetos agentes en el ámbito ferroviario
    a) Actores criminógenos primarios
    (Sector operativo y técnico inmediato)
    Son los sujetos vinculados directamente a la operación y seguridad inmediata de la red ferroviaria:
    personal técnico de operación, responsables de control directo, encargados del funcionamiento concreto del tramo o infraestructura implicada.

    Su relevancia criminológica no deriva de una presunción de culpa, sino de su posición funcional de contacto directo con el riesgo. La conducta antisocial aparece únicamente si se demuestra acción incorrecta u omisión relevante, no por el mero resultado.

    b) Actores criminógenos secundarios
    (Sector de mantenimiento, supervisión y control)
    Aquí se incluyen los sujetos responsables de:
    mantenimiento preventivo,
    revisión de infraestructuras,
    evaluación técnica de riesgos,
    validación de condiciones de seguridad.
    Desde la CCA, este nivel es especialmente sensible, porque en él aparece con frecuencia la negligencia estructural, caracterizada por:
    retrasos en actuaciones necesarias, priorización de otros criterios frente a la seguridad o normalización de deficiencias técnicas conocidas.

    c) Actores criminógenos terciarios
    (Nivel administrativo, directivo y político-gubernamental)
    Este plano incluye:
    Responsables administrativos de la red ferroviaria, órganos directivos de planificación, instancias gubernamentales con capacidad de decisión normativa o presupuestaria.

    Su intervención es indirecta, pero determinante. Desde la CCA, estos sujetos adquieren relevancia cuando:
    Se reducen inversiones en seguridad,
    Se desatienden informes técnicos.
    Se mantienen infraestructuras obsoletas.
    O se posterga deliberadamente la corrección de riesgos conocidos.

    Aquí la conducta antisocial se manifiesta como omisiva estructural, no como acción directa.

    d) Actores criminógenos impropios en la red ferroviaria
    (Figura clave)
    En el ámbito ferroviario, los actores criminógenos impropios son aquellos que:
    no operan trenes, no realizan mantenimiento directo, ni toman decisiones finales, pero contribuyen a la producción del riesgo mediante:
    Pasividad institucional, tolerancia reiterada de fallos, cultura organizacional de minimización del peligro, aceptación tácita de la precariedad como normalidad.
    Desde la CCA, esta figura permite comprender cómo un sistema técnicamente complejo puede volverse criminógeno sin que nadie “quiera” el daño.

    3. Sujetos criminológicos damnificados
    En este caso ferroviario aparecen claramente:
    Víctimas directas, usuarias o trabajadores del sistema, que ocupan una posición estrictamente pasiva.
    Víctimas indirectas, especialmente familiares, cuyo daño es derivado pero profundo.
    En el momento actual, estos sujetos permanecen en un rol pasivo. Desde la CCA se señala, no obstante, que este rol puede evolucionar si surgen:
    Demandas colectivas, movilización social, o acciones de denuncia estructural.

    4. ¿Accidente o conducta antisocial?
    El encuadre correcto desde la Criminología de la Conducta Antisocial puede afirmarse, con rigor, que:
    Un suceso ferroviario puede ser accidental en términos jurídicos y, sin embargo, no ser neutral desde el punto de vista criminológico.
    La clave no está solo en el fallo técnico, sino en quién sabía, quién debía actuar y quién no lo hizo.
    La responsabilidad, si existe, no tiene por qué concentrarse en un solo nivel del sistema.

    Conclusión
    El suceso ferroviario de Ademuz debe analizarse como un hecho complejo, inserto en una red de decisiones técnicas, administrativas y políticas. La CCA permite delimitar sujetos criminológicos, identificar zonas de riesgo antisocial y contribuir a una reflexión preventiva que antecede —y complementa— al eventual análisis penal.
    Comprender la estructura del sistema es, en estos casos, más importante que buscar responsables inmediatos.