Perfilación social y detección temprana del comportamiento
Perfilación social y detección temprana del comportamiento depredador: el Modelo FJRS como herramienta de análisis conductual
El problema central en la identificación del riesgo no suele ser la ausencia de indicadores, sino la falta de marcos metodológicos que permitan interpretarlos con rigor. Las conductas que desembocan en daños graves raramente emergen sin antecedentes. En la mayoría de los casos existen trayectorias previas caracterizadas por patrones de manipulación, abuso de la posición de autoridad, transgresión reiterada de límites y comportamientos cuyas consecuencias no se examinan de forma sistemática ni contextualizada. La cuestión no pertenece en exclusiva al ámbito penal: afecta también a las relaciones interpersonales, a las estructuras organizativas y a cualquier espacio donde una persona ejerce influencia o poder sobre otras.
Distinguir un conflicto puntual de un patrón conductual persistente exige herramientas analíticas que superen la percepción subjetiva. En ese marco, el abogado y criminólogo Francisco Javier Rivero Sánchez presenta el Modelo FJRS de Perfilación Social, desarrollado en su obra Perfilación Social: Cómo leer el comportamiento depredador antes de que produzca daño. Este modelo articula la observación del comportamiento en torno a cinco dimensiones: el lenguaje y sus contradicciones internas, la conducta y los actos reiterados, el ejercicio del poder o la influencia, la expresión de empatía ante el sufrimiento y los límites ajenos, y la huella de daño que las conductas dejan en personas, relaciones e instituciones.
El objetivo metodológico del modelo es estructurar la observación, permitir el contraste de información procedente de distintas fuentes y examinar posibles señales de riesgo sin incurrir en el error de convertir una impresión subjetiva en una conclusión diagnóstica o jurídica. El propio autor establece con claridad un límite epistemológico fundamental: ningún rasgo aislado, ningún gesto ni ninguna característica personal permite afirmar que alguien vaya a cometer un ilícito. La perfilación social no sustituye la evaluación clínica, la investigación formal ni los medios de prueba legalmente exigidos. Su aportación radica en promover una observación más sistemática, contextualizada y responsable del comportamiento humano, especialmente útil para profesionales del derecho, la criminología, la psicología, la seguridad corporativa, los recursos humanos y la gestión institucional. Prevenir exige aprender a observar, documentar y analizar antes de que una situación escale hasta producir un daño irreversible.
Resumen jurídico-forense
El Modelo FJRS de Perfilación Social propone un marco de análisis conductual estructurado en cinco pilares: lenguaje, conducta, ejercicio del poder, expresión de empatía y huella de daño. Su finalidad es identificar patrones de comportamiento de riesgo antes de que produzcan consecuencias lesivas. El modelo no sustituye la evaluación psicológica forense, la instrucción judicial ni la prueba pericial, sino que complementa la observación profesional. Resulta aplicable en entornos jurídicos, corporativos e institucionales. Se subraya que ningún indicador aislado permite establecer una inferencia diagnóstica o jurídica definitiva sobre la peligrosidad de un individuo.
Análisis e implicaciones
Desde una perspectiva jurídico-forense, la identificación temprana de patrones conductuales tiene implicaciones directas en la valoración de la peligrosidad criminal regulada en los artículos 95 y siguientes del Código Penal español, así como en la adopción de medidas cautelares en el marco de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. En el ámbito organizacional, conecta con los protocolos de prevención de riesgos psicosociales exigidos por la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales. La sistematización de la observación conductual reduce la arbitrariedad y refuerza la solidez de los informes periciales ante los órganos jurisdiccionales.
Aplicación profesional
En la práctica forense, el análisis de patrones conductuales se integra en instrumentos de valoración del riesgo de violencia como el HCR-20, el SVR-20 o el SARA, ampliamente utilizados por psicólogos forenses en procedimientos penales y de violencia de género. En el ámbito corporativo, estos criterios orientan los protocolos de gestión de conductas disruptivas y los planes de seguridad interna. Para los equipos de instrucción y las unidades de análisis de inteligencia criminal, la documentación sistemática de conductas reiteradas constituye un elemento probatorio relevante en la reconstrucción del iter criminis.
Contexto normativo
El marco legal aplicable incluye el Código Penal español en materia de peligrosidad y medidas de seguridad, la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales y el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) en cuanto al tratamiento de información conductual. A nivel europeo, la Agenda de Seguridad de la UE impulsa el desarrollo de metodologías de evaluación del riesgo basadas en evidencia empírica.
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Francisco Javier Rivero Sánchez
