Día Mundial de la Ciencia Forense: rigor científico, nuevas

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Manuel Angel Nicolas Cuevas en ADN

ADNDía Mundial de la Ciencia Forense: rigor científico, nuevas tecnologías y el papel del perito ante la incertidumbre

El 20 de septiembre la comunidad científico-forense internacional conmemora el Día Mundial de la Ciencia Forense, una fecha que invita a reconocer la labor de quienes han asumido la búsqueda científica de la verdad como responsabilidad profesional. A lo largo de décadas, la disciplina ha consolidado métodos de análisis tan diversos como la dactiloscopia, el análisis de ADN, la comparación balística, la interpretación de patrones de manchas de sangre, el estudio de documentos, la identificación de sustancias y la reconstrucción de hechos a partir de indicios aparentemente irrelevantes.

La ciencia forense atraviesa hoy una transición de fondo. A las disciplinas clásicas se suman ahora la inteligencia artificial, la realidad extendida, la genética forense avanzada, la robótica, la evidencia digital, los sensores especializados, las reconstrucciones tridimensionales y los entornos ciberfísicos. Este horizonte tecnológico plantea uno de los retos más exigentes para la generación actual de profesionales: no incorporar una herramienta por el mero hecho de su disponibilidad, sino demostrar científicamente que sus resultados son válidos, reproducibles, explicables y suficientemente fiables para contribuir a los fines de la justicia.

En ese contexto, la función del perito adquiere una dimensión ética irrenunciable. El experto forense no está llamado a ofrecer certezas absolutas donde la ciencia no puede proporcionarlas, sino a observar, medir, contrastar, interpretar y comunicar la evidencia con rigor, imparcialidad y transparencia, haciendo explícitas sus incertidumbres y limitaciones. El progreso de la investigación forense no dependerá únicamente de tecnologías más sofisticadas, sino de científicos con mayor capacidad crítica para utilizarlas con solvencia. Criminalistas, médicos forenses, genetistas, toxicólogos, antropólogos, odontólogos, entomólogos, especialistas en evidencia digital, balísticos y documentólogos comparten ese compromiso: transformar un indicio en conocimiento científicamente sustentado, sin subordinarlo a hipótesis previas ni a expectativas ajenas a la evidencia.

Resumen jurídico-forense

El Día Mundial de la Ciencia Forense (20 de septiembre) reconoce décadas de desarrollo en disciplinas como dactiloscopia, análisis genético, balística, toxicología y documentoscopia. La irrupción de inteligencia artificial, realidad extendida y reconstrucciones 3D exige validación científica rigurosa antes de su admisión como prueba. El perito debe comunicar resultados con transparencia sobre sus limitaciones e incertidumbres, sin ofrecer certezas que la metodología no respalde. El futuro de la ciencia forense depende de profesionales con pensamiento crítico, no solo de medios tecnológicos avanzados. La evidencia debe reflejar lo que la ciencia puede demostrar, no lo que el proceso espera escuchar.

Análisis e implicaciones

La incorporación de herramientas tecnológicas emergentes en la práctica pericial genera un problema de admisibilidad probatoria que los tribunales deben afrontar con criterios científicos sólidos. En España, la Ley de Enjuiciamiento Criminal no establece un estándar de fiabilidad científica equivalente al Daubert standard anglosajón, lo que incrementa la responsabilidad del perito en la fundamentación metodológica de su dictamen. La tasa de error, la reproducibilidad y la aceptación por la comunidad científica son parámetros que los órganos jurisdiccionales deben considerar al valorar prueba pericial basada en tecnologías no consolidadas.

Aplicación profesional

En la práctica forense española, el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF) y los servicios de criminalística de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado aplican protocolos de acreditación conforme a la norma UNE-EN ISO/IEC 17025, que exige la validación de métodos analíticos antes de su uso en informes periciales. La incorporación de algoritmos de reconocimiento facial, análisis predictivo o reconstrucción forense mediante IA requiere, en consecuencia, validación previa, documentación de incertidumbre y trazabilidad metodológica completa para ser admisible y valorable en sede judicial.

Contexto normativo

El marco regulador aplicable incluye la Ley Orgánica 10/2007, reguladora de la base de datos policial sobre identificadores obtenidos a partir del ADN, y la Directiva 2016/680/UE sobre tratamiento de datos en materia penal. A nivel europeo, la Red Europea de Institutos de Ciencias Forenses (ENFSI) publica guías de buenas prácticas periciales. El Reglamento de Inteligencia Artificial de la UE (Reglamento 2024/1689) clasificará determinadas aplicaciones forenses como sistemas de alto riesgo, con exigencias específicas de transparencia y supervisión humana.

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