Pleonéctico: el carácter crimiónico dominado por la avaricia estructural
El carácter pleonéctico se define por la avaricia estructuralizada: no se trata solo de acumular bienes o recursos materiales, sino de una forma de relación ética degradada en la que el “tener” se convierte en brújula moral. En la Crimioperfilación Psicoetónica, este carácter representa la cristalización de la acumulación como energía K⁺ dominante, que interpreta el mundo bajo una lógica de posesión, control y apropiación. Su peligro criminógeno no está tanto en la acumulación en sí, sino en la justificación constante de acaparar, privar o explotar, generando dinámicas antisociales de poder, desigualdad y sometimiento.
Contenidos
- 1 Definición, origen estructural y raíz axiológica
- 2 Conducta
- 3 Narrativa
- 4 Símbolos
- 5 Rasgos morfológicos del Pleonéctico puro
- 6 Posibles combinaciones (diadas y tríadas)
- 7 Pleonéctico en triada
- 8 Activadores y entornos criminógenos del Pleonéctico
- 9 Comparativa tipológica
- 10 Conclusión
- 11 Bibliografía general
Definición, origen estructural y raíz axiológica
Etimología y sentido del término
El término Pleonéctico proviene del griego πλεονεξία (pleonexía), compuesto por pleon (más) y échein (tener o poseer). Desde la antigüedad clásica, la pleonexía se ha entendido como la inclinación desordenada a querer siempre más de lo que corresponde, un deseo insaciable de acaparar que degrada la proporción ética y la justicia distributiva. Aristóteles ya la describía como uno de los vicios más peligrosos, al situar el afán de tener por encima de la virtud del justo medio.
En el marco de la crimiotipología psicoetónica, el término no se reduce a la codicia material, sino que se refiere a una estructura moral desviada, donde la carga K⁺ (energía ética degradada) se concentra en la dimensión posesiva. Así, el Pleonéctico no solo busca tener, sino justificar que el tener es más importante que el ser, que la acumulación constituye en sí misma un valor superior.
Etimología y sentido del término
La palabra proviene del griego πλεονεξία (pleonexía), que significa literalmente “querer más”, “codicia”, “afán desmedido de tener”. En la tradición filosófica clásica (Platón, Aristóteles), la pleonexía se entendía como raíz de la injusticia: la tendencia a tomar más de lo que corresponde.
En el marco psicoetónico, el Pleonéctico es aquel en quien esta tendencia se convierte en estructura ética deformada, organizada en torno al eje de la acumulación y la apropiación.
La avaricia como deformación central del eje psicoético (K⁺)
La avaricia pleonéctica no es un rasgo superficial ni un hábito pasajero, sino una arquitectura estable de la conciencia moral. En ella, la avaricia se convierte en el eje rector de la vida del sujeto, colonizando sus juicios, emociones y decisiones. A diferencia de la simple prudencia económica o del ahorro responsable, el Pleonéctico vive atrapado en una lógica acumulativa que lo impulsa a retener, multiplicar y controlar recursos sin límite, incluso en detrimento de su entorno.
Desde la perspectiva psicoetónica, esta deformación equivale a una cristalización de la carga K⁺ en torno al eje de la posesión. Es decir, la energía ética —que debería estar orientada al bien común, al equilibrio y a la justicia— se degrada y se rigidiza en un esquema donde todo valor se mide en términos de propiedad y acumulación.
Diferencias con la prudencia o el ahorro legítimo
Un punto clave es distinguir al Pleonéctico de actitudes legítimas como la prudencia, el ahorro o la previsión responsable.
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El ahorro responde a un criterio racional y equilibrado: reservar para el futuro, protegerse de la incertidumbre o sostener a la familia en tiempos difíciles. Tiene un fin externo y razonable, y se acompaña de generosidad en lo justo.
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La pleonexía, en cambio, convierte el ahorro en obsesión y el cuidado en desconfianza. El Pleonéctico guarda no para vivir mejor, sino para sentir el poder de poseer más. Su acumulación no tiene fin ni medida: no está ordenada al bien del sujeto ni de la comunidad, sino que se justifica a sí misma como virtud suprema.
En suma, el Pleonéctico encarna la degradación de una virtud (la prudencia en el uso de los bienes) hacia un vicio estructural (la avaricia acumulativa), convirtiéndose en un carácter crimiónico, predispuesto a dinámicas antisociales y criminógenas.
Manifestaciones Conductuales, Narrativas Y Simbólicas
El carácter Pleonéctico, dominado por la avaricia estructural, no se limita a un deseo abstracto de acumulación, sino que se expresa de manera concreta en la conducta diaria, en la narrativa interna y externa que construye sobre sí mismo, y en los símbolos culturales y personales con los que se rodea.
Conducta
En el plano conductual, el Pleonéctico revela un patrón estable y reconocible de comportamientos orientados a la posesión y al control de recursos materiales o simbólicos.
Acumulación compulsiva
El rasgo central es la tendencia a acumular sin límite ni finalidad clara. Esta acumulación puede manifestarse en:
- Bienes materiales (dinero, propiedades, objetos valiosos).
- Recursos simbólicos (contactos, favores, títulos, reconocimientos).
- Incluso tiempo y experiencias, que el sujeto “atesora” más que disfruta.
La acumulación no es pragmática ni estratégica, sino defensiva y obsesiva: el Pleonéctico siente que nunca es suficiente, que siempre falta algo más para asegurar su posición.
Retención y control
Otra característica es la resistencia a compartir o desprenderse. Aunque posea en abundancia, su tendencia es a retener, racionar y controlar hasta lo insignificante. En contextos familiares o profesionales, esto puede traducirse en:
- Negarse a delegar recursos.
- Ejercer un control férreo sobre presupuestos, gastos o beneficios.
- Sentir ansiedad ante cualquier pérdida, aunque sea mínima.
Este control es más que económico: es un mecanismo de poder, mediante el cual afirma su superioridad sobre los demás.
Relación instrumental con el otro
El Pleonéctico concibe a las personas en función de su utilidad para preservar o aumentar lo que posee. Las relaciones humanas se reducen a cálculos de conveniencia, lo que genera vínculos fríos, jerárquicos y, en ocasiones, manipuladores.
Narrativa
La narrativa del Pleonéctico constituye el discurso con el que justifica y sostiene su estilo de vida. Aquí se encuentran tanto sus argumentos internos (autojustificación) como sus formas de presentarse ante los demás.
Autojustificación ética
El Pleonéctico rara vez reconoce su avaricia como vicio. En su relato, la acumulación se justifica como:
- Previsión: “Guardo para el futuro, para que no falte.”
- Responsabilidad: “Si no controlo yo, otros lo malgastan.”
- Mérito personal: “Tengo porque me lo he ganado más que nadie.”
Este discurso transforma un defecto ético en apariencia de virtud.
Victimismo por desposesión
Cuando pierde o ve amenazada su acumulación, el Pleonéctico adopta una narrativa victimista: se percibe como víctima de abusos, engaños o injusticias. El mundo, en su visión, está lleno de ladrones potenciales que buscan arrebatarle lo suyo. Este victimismo refuerza su rigidez y su cerrazón hacia los demás.
Símbolos
El universo simbólico del Pleonéctico se configura en torno a signos de propiedad, seguridad y control.
Estatus material
Suele asociarse con símbolos de riqueza o poder: joyas, propiedades, trajes, vehículos de lujo. Estos objetos no se usan solo para el disfrute, sino como demostración de acumulación y permanencia.
Lenguaje del tener
En su comunicación aparecen con frecuencia expresiones vinculadas al verbo “tener” (“tengo, poseo, me pertenece”). Su identidad se construye más sobre lo que posee que sobre lo que es.
Espacios cerrados
En lo espacial, prefiere lugares privados, cerrados, inaccesibles: bóvedas, cajas fuertes, despachos cerrados. Su entorno físico refleja su necesidad de control.
Diagnóstico Estructural Y Secundarios Moduladores
El diagnóstico del carácter Pleonéctico debe entenderse dentro de la lógica de la Crimioperfilación Psicoetónica, donde lo esencial no es la conducta superficial (guardar, retener, acumular), sino la estructura ética deformada que convierte la necesidad de poseer en un hábito justificado y permanente.
Desde este enfoque, el Pleonéctico se caracteriza por:
- Carga K⁺ centrada en la esfera de la posesión, con escasa resonancia K⁻ (empatía, altruismo) y mínima neutralización K^φ.
- Un campo psicoético cerrado y rígido, donde toda relación con el mundo se filtra por la lógica de la ganancia y la retención.
- Alta resistencia a la modificación ética, ya que la acumulación no se vive como defecto, sino como virtud de previsión y prudencia.
El diagnóstico diferencial requiere, por tanto, separar al Pleonéctico estructural de simples ahorradores, previsores o personas cuidadosas: la diferencia radica en que en el primero la posesión es fin en sí misma, mientras que en los segundos es medio para la vida.
Rasgos morfológicos del Pleonéctico puro
En la morfopsicología aplicada a la crimioperfilación, el Pleonéctico suele presentar:
- Frente amplia pero rígida, con cejas arqueadas hacia abajo, indicando vigilancia y control.
- Nariz recta o aguileña prominente, asociada a la idea de “olfatear” oportunidades y vigilar posesiones.
- Ojos pequeños o entrecerrados, mirada calculadora, expectante.
- Boca tensa, labios apretados o con comisuras hacia abajo (retención, resistencia a dar).
- Mandíbula firme, pero no agresiva, más bien cerrada sobre sí misma.
- Expresión general de cálculo y reserva, más defensiva que expansiva.
Estos rasgos no se leen como determinismo físico, sino como metáforas visuales pedagógicas que reflejan cómo la avaricia tiende a expresarse en actitudes corporales y faciales.
Posibles combinaciones (diadas y tríadas)
En la práctica, el Pleonéctico raramente se presenta en estado puro. Sus combinaciones con otros caracteres crimiónicos suelen potenciar aspectos concretos de su avaricia estructural.
Pleonéctico + Narcisógeno (P+N)
- Perfil: la soberbia se suma a la avaricia. El sujeto no solo acumula, sino que necesita exhibir lo que tiene para ser admirado.
- Conducta: ostentación, lujo, desprecio hacia quien no posee.
- Morfología: rostro más erguido, mirada altiva, labios marcando superioridad.
Pleonéctico + Orgilógeno (P+O)
- Perfil: la ira se convierte en medio para defender y aumentar la acumulación.
- Conducta: agresividad frente a cualquier amenaza de pérdida.
- Morfología: ceño fruncido, mandíbula más rígida, nariz más marcada hacia abajo.
3.2.3. Pleonéctico + Fotoneroso (P+F)
- Perfil: avaricia mezclada con envidia. El sujeto no se conforma con lo que tiene, sino que sufre constantemente al ver lo ajeno.
- Conducta: crítica, resentimiento, comparaciones destructivas.
- Morfología: mirada lateralizada, labios fruncidos, expresión de insatisfacción.
Pleonéctico en triada
Esta es la configuración más frecuente y criminógena dentro del marco pleonéctico.
- Deformación ética: acumulador, orgulloso y colérico.
- Conducta: el sujeto no solo desea poseer, sino que necesita ser admirado y está dispuesto a defender sus posesiones con violencia.
- Efecto criminógeno: la riqueza, la soberbia y la ira se combinan en un sistema cerrado de dominación.
- Morfología:
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Frente tensa y ceño fruncido (control e ira),
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Ojos penetrantes y calculadores (posesión vigilante),
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Boca apretada con comisuras hacia abajo (retención y desprecio).
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Triada Pleonéctico + Narcisógeno + Fotoneroso (P+N+F)
- Deformación ética: la avaricia se une a la soberbia y a la envidia.
- Conducta: el sujeto acumula no solo para poseer, sino para mostrar superioridad y anular a los demás. Su envidia no le deja disfrutar lo que tiene, siempre está comparando y desvalorizando.
- Efecto criminógeno: el resentimiento se vuelve combustible de su ambición, llevando a la manipulación y al sabotaje de otros.
- Morfología:
- Mirada lateral o huidiza (comparación constante),
- Labios fruncidos (insatisfacción),
- Postura de altivez con expresión resentida.
Triada Pleonéctico + Orgilógeno + Fotoneroso (P+O+F)
- Deformación ética: avaricia, ira y envidia en combinación.
- Conducta: sujeto acumulador que defiende con violencia lo suyo y ataca con resentimiento lo ajeno.
- Efecto criminógeno: fuerte potencial destructivo, sobre todo en entornos competitivos. Su hostilidad se combina con una constante frustración hacia los logros de los demás.
- Morfología:
- Rasgos tensos (ira),
- Ojos cargados de resentimiento (envidia),
- Mandíbula rígida y boca contenida (acaparación).
Hipótesis de tetradiada (P+N+O+F)
Aunque más rara, se puede dar una configuración donde convergen las cuatro cargas crimiónicas más relacionadas con la posesión y la dominación: avaricia (P), soberbia (N), ira (O) y envidia (F).
- Deformación ética: totalización de la acumulación, el orgullo, la violencia y el resentimiento.
- Conducta: el sujeto vive para dominar, poseer, mostrarse y destruir lo que no puede controlar.
- Efecto criminógeno: figura arquetípica de tiranos absolutos o líderes criminales históricos.
- Morfología (sintética):
- Frente y ceño tensos (ira),
- Mirada penetrante pero lateralizada (soberbia + envidia),
- Boca dura y apretada (posesión defensiva).
Activadores y entornos criminógenos del Pleonéctico
El carácter pleonéctico, centrado en la acumulación estructural, no surge únicamente de la inclinación individual, sino que encuentra entornos privilegiados de refuerzo que consolidan la avaricia como hábito estructural.
Entornos de refuerzo social y cultural
Las sociedades altamente materialistas y competitivas, en las que el “tener” se asocia al “valer”, constituyen terreno fértil para la cristalización pleonéctica. La publicidad, el consumo conspicuo y las redes de prestigio económico convierten la posesión en signo de reconocimiento.
- Ejemplo contemporáneo: la cultura corporativa que premia la acumulación de beneficios sin considerar costes humanos o ambientales.
- Riesgo criminógeno: el afán por retener o incrementar patrimonio puede llevar al fraude, la corrupción o la explotación sistemática.
Entornos familiares y microcomunales
La transmisión intergeneracional de patrones de acumulación refuerza el pleonectismo. Familias donde el “ahorrar” o “atesorar” se sobrepone a la solidaridad o a la justicia generan sujetos para quienes retener equivale a sobrevivir.
- Señal de alerta: la dificultad para compartir recursos aun en situaciones de necesidad del entorno.
- Conexión criminógena: desde el hurto doméstico hasta el ocultamiento patrimonial, la avaricia se normaliza como respuesta adaptativa.
Activadores individuales
La inseguridad personal (real o percibida) actúa como catalizador de la avaricia. El sujeto pleonéctico justifica su acumulación con narrativas de riesgo (“mañana puede faltar”, “nadie me ayudará”), aunque su realidad objetiva no lo exija.
- Mecanismo psicoetónico: la carga K⁺ se presenta como previsión, pero en realidad encubre una compulsión a poseer.
- Expresión simbólica: objetos guardados sin uso, control obsesivo de cuentas, vigilancia extrema de pertenencias.
Dinámicas criminógenas
Cuando la acumulación se convierte en eje estructural, la frontera entre lo legal y lo ilícito se vuelve difusa.
- El pleonéctico puede ser delincuente económico, acaparador fraudulento o incluso depredador ambiental, en tanto justifica el daño por la necesidad de mantener su acopio.
- El delito deja de ser accidental: se transforma en medio estructural de acumulación.
En síntesis, el pleonéctico encuentra en entornos materialistas, familias acumuladoras y temores personales el combustible para transformar una inclinación en crimia estructural, con alto riesgo de volverse criminógeno cuando la acumulación se absolutiza.
Comparativa tipológica
El análisis del pleonéctico en perspectiva comparada permite situarlo dentro de las grandes tradiciones caracterológicas, pero también subrayar las diferencias que la crimioperfilación psicoetónica introduce al comprenderlo como deformación estructural del eje ético.
Con René Le Senne
Le Senne describió el carácter apasionado (emotivo–activo–secundario) como constante, perseverante y tenaz en sus metas. El pleonéctico guarda afinidad con esta persistencia, pero mientras el apasionado orienta su energía a fines externos (trabajo, misión, convicción), el pleonéctico la orienta a retener. Su constancia no es vocacional sino posesiva, su perseverancia no es creativa sino acumulativa.
Con William Sheldon
Sheldon vinculó el biotipo viscerotónico al confort, la sociabilidad y la tendencia al goce material. En parte, el pleonéctico coincide en esa búsqueda de seguridad y bienes tangibles, pero el enfoque psicoetónico supera el reduccionismo biológico: la avaricia estructurada puede darse en cuerpos delgados, atléticos o robustos. Lo central no es el soma, sino la cristalización de la carga K⁺ en clave de posesión.
Por otra parte, en ocasiones el pleonéctico comparte con el somatotónico la competitividad y orientación al poder, especialmente cuando acumular equivale a dominar. Sin embargo, la diferencia es crucial: no busca la acción ni la fuerza en sí mismas, sino la propiedad y el control de recursos.
Con la Triada Oscura
Dentro de la psicología contemporánea, el pleonéctico puede situarse cerca de la psicopatía instrumental (frialdad y cálculo) y del narcisismo materialista, al usar el patrimonio como medio de prestigio. No obstante, la crimioperfilación psicoetónica introduce un matiz esencial: no se trata de un diagnóstico clínico ni de un rasgo de personalidad, sino de una configuración ética desviada, estable y justificadora de la acumulación.
Con la tradición moral clásica
Autores como Tomás de Aquino señalaron la avaricia como un vicio capital que “desordena la relación con los bienes” porque los antepone al bien común. El pleonéctico encarna esta intuición en clave contemporánea: su acumulación no es ahorro prudente, sino exaltación del tener sobre el ser.
Conclusión
El carácter pleonéctico representa una de las configuraciones más paradigmáticas de la crimia estructural: no se trata de un deseo ocasional de acumular, sino de una orientación estable en la que el “tener” se convierte en justificación ética. Esta cristalización de la avaricia como eje vital convierte al pleonéctico en un perfil de alto interés criminológico y psicoetónico.
El pleonéctico como figura de la acumulación estructural
El pleonéctico no solo acumula bienes, sino que construye un relato moral que legitima su acumulación. El ahorro, la previsión o la prudencia —virtudes en sí mismas— se deforman en excusas para no compartir, para retener compulsivamente y para considerar que el acopio personal es un deber.
En esta lógica, la avaricia se reviste de racionalidad y de justicia propia: “tengo porque lo merezco”, “guardo porque los demás no lo valoran”. Esta autojustificación es el verdadero núcleo criminógeno.
Su lugar en la tipología crimiónica
Dentro de los ocho caracteres crimiónicos, el pleonéctico ocupa el espacio de la posesión desmedida, en contraste con:
- El orgilógeno, que se centra en la violencia;
- El narcisógeno, que se centra en la autoexaltación;
- El fotoneroso, que se centra en la envidia.
El pleonéctico no se mide por lo que hace con lo que tiene, sino por cuánto logra retener. Su riesgo reside en transformar la necesidad natural de seguridad en una obsesión estructural. A diferencia del laimógeno (gula) o del kallítimico (lujuria), cuyo exceso se agota en el consumo, el pleonéctico no se sacia: la acumulación nunca termina.
Relevancia para la Crimioperfilación Psicoetónica
La importancia del pleonéctico radica en que muestra cómo un vicio “silencioso” puede derivar en prácticas antisociales de enorme impacto: corrupción, evasión, acaparamiento de recursos básicos, destrucción ambiental por lucro. Detectar esta orientación en el análisis psicoetónico permite anticipar dinámicas que, en otros modelos criminológicos, pasarían inadvertidas.
En términos metodológicos, el pleonéctico recuerda que no basta con medir conductas: es preciso comprender la estructura ética deformada que sostiene la compulsión acumulativa. Solo así la prevención criminológica puede ir más allá de la sanción legal, apuntando a la raíz axiológica de la crimia.
Nota final
Si bien el pleonéctico nunca será tan visible como el orgilógeno o tan carismático como el narcisógeno, su peligrosidad radica en su persistencia silenciosa. Allí donde otros destruyen de forma explosiva, el pleonéctico erosiona de forma continua, debilitando la justicia social desde la retención y el acaparamiento.
La Crimioperfilación Psicoetónica aporta, en este sentido, un marco novedoso para leer la avaricia como estructura criminógena, integrando tradición moral, análisis tipológico y comprensión ética aplicada.
Crimiatría, Criminología, Crimiotipología, Psicoetónica, Pleonéctico, ForensesÑet, Avaricia Estructural, Análisis Criminal
Bibliografía general
- Aristóteles. (s. IV a. C./1999). Ética a Nicómaco .(ed. bilingüe, libre): Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
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Bandura, A. (1999). Concepto de desconexión moral. Revisión/explicación en español (artículo académico): Martínez-González, M. B. (2020).
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Cloninger, C. R. (1987). A systematic method for clinical description and classification of personality variants. Archives of General Psychiatry, 44(6), 573–588.
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Le Senne, R. (1945/1960). Tratado de caracterología (trad. esp./ed. en español).
— Tesis/Documento que cita edición española del Tratado… (UNAM, PDF): -
Sheldon, W. H. (1940). The Varieties of Temperament.
— Glosario/explicación en español (psiquiatria.com):
— Recurso divulgativo en español sobre Sheldon y Kretschmer -
Zehr, H. (2006). El pequeño libro de la justicia restaurativa (ed. en español).
— Manual complementario UNODC (español, PDF)
